martes, 25 de febrero de 2020

TERCERA PARTE: La espera.



No termino de leerlo cuando tocan a la puerta. No me apresuro al timbre, pues sé que mi mujer está en el jardín, allí me sorprende de nuevo el sueño no acumulado, aquel que le gusta jugarle las cartas a los viejos retirados. La noche me besó los ojos con su frío y al abrirlos, me di cuenta que dormí por horas. Pues no hay más, sé que entonces mi mujer me dejó descansar y que posiblemente ya se haya ido acostar.

Apresuro mi paso cansado hacia nuestro aposento, veo que su libro de noche está marcando la misma página de ayer y de todos estos largos días.

-Amor, ¿ya vienes?

Mientras le espero en la cama, sin intensión más que de acompañarle que de dormir. Me quedo aguardando a que atraviese el umbral de la puerta, pero no llega.

-Amor. - Sigue sin contestarme, mientras una lágrima se escabulle por el ojo izquierdo y el eco del silencio retumba en mi corazón, toca cada fibra sensible, mientras me pregunto:

¿Por qué no es hoy que vienes por mí?



1 comentario:

  1. Jennifer, grata sorpresa me das con tu visita a mi blog. Pero más todavía que me compartas mariposa tus composiciones literarias. Un abrazo y gracias por tus aleteos prosísticos.

    ResponderEliminar